Tiegemeda, hija de Astriclimia

“Miraron al niño que ya no representaba ninguna amenaza.
—Ayúdame a moverlo.
Comenzaron a trasladarlo cuando abrió los ojos gritando de dolor, al verlas su rostro cambió para reflejar terror. Ella lo miró, el niño estaba asustado. Lo apoyaron sobre un árbol.
—Escúchame niño. Si nos dices lo que queremos saber no sufrirás.
El niño que comenzó a llorar mientras con ambas manos se tomaba el herido abdomen.
—No diré nada, estoy listo para morir.
—Pero no para sufrir.”

Capítulo 7: Tiegemeda – Verdad, Aleación.

 

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